Llevaba varios meses cesante, estaba desesperado no sabía que hacer tenía que pagar cuentas, debido a esto me tuve que ir a vivir con mi madre porque caí en una depresión.
Bueno no nos desviemos, que roto no me he presentado me llamo Javier, estudié ingeniera en computación en un instituto, siempre soñé con ser programador, pero bueno con eso no los voy aburrir.
Salí del instituto hace 4 años con toda la ilusión de trabajar en una empresa, mande currículo a todos lados, pasaban las semanas y me empecé a caer en una depresión, veía que mis amigos ya tenían trabajo, que les estaba empezando a ir bien, mientras yo no tenía nada, de vez en cuando tenía algún trabajo, pero nada estable. Así fue como me tuve que volver a vivir con mi madre ella me saco adelante, me dio animo de seguir, que fuera positivo y que debía seguir luchando.
Pasaron las semanas,meses después de andar puerta por puerta entregando currículo una empresa me llamó, se imaginaran lo contento que estaba, pero a su vez tenía miedo había pasado tantas veces por lo mismo que no quería hacerme muchas ilusiones.
Me citaron un día lunes a las 8:30 de la mañana, recuerdo que el fin de semana estuve muy ansioso, pero trate de mantener la calma.
Llegó el gran día mi prueba de fuego me tenía mucha fe, recuerdo que la entrevista era en el centro de Santiago donde hay unos edificios enormes, en fin. Entre en uno de esos edificios tome el ascensor que me llevó al piso 11 . Al llegar la recepcionista me dijo que me estaban esperando que pasara, ahí en una oficina amplia e iluminada estaba la psicóloga que me haría la entrevista. Me sudaban las manos, trate que no me temblaran la voz al contestar, me hizo muchas preguntas, creo que estuve 30 minutos con ella, al finalizar me dijo que estaba dentro del perfil de la empresa y que lo más probable era que quedara trabajando.
Después de eso salí como flotando, la ilusión había vuelto, pero tenía miedo de que sus palabras solo las digiera para quedar bien.
Me fui a mi casa tome el metro, recuerdo que pase a un supermercado le compre flores a mi madre, algo en mi interior me decía que iba a quedar en esa empresa.
Pasaron los días y mi animo empezo a decaer, hasta que una llamada telefónica cambio todo eso. Me llamaban de la empresa, para decirme que fuera el viernes, para empezar a trabajar con ellos.
Se imaginaran mi felicidad mi vida por fin empezaba a cambiar. De eso ya han pasado ocho meses desde que estoy trabajando y está foto me la sacaron el primer día de trabajo, como podrán ver estaba flaco, pero ahora ya estoy repuesto y feliz de estar trabajando.
Pronto me iré a vivir sólo, pero como seguiré ayudando a mi viejita.