
Se destaca en su columna en la revista Domingo en Viajes de El Mercurio, además ha escrito libros de gastronomía como: Cocina chilena familiar.
Augusto Merino, más conocido por sus lectores como Ruperto de Nola, su seudónimo es en honor al cocinero español.
Al revisar la historia nos encontramos con el verdadero Ruperto de Nola o Mestre Robert, autor en el siglo XV del “Libre del Coch”, o libro de guisados para el Rey Fernando de Nápoles.
Volviendo al siglo XXI al leer las columnas de Ruperto podríamos pensar que es un chef de las mejores elites, pero al averiguar un poco de su vida nos encontramos con la sorpresa de que es un destacado académico, abogado, magíster en sociología y que se dedica a la crítica culinaria, siendo parte del círculo de cronistas culinarios de Chile, en el que es presidente.
En su columna invita a probar y experimentar distintos sabores de nuestro país y de otros lugares del mundo. Nos hace viajar con sus palabras, su forma de escribir simple, sin mayor complejidad cautiva hasta el menos experto.
Sus comentarios enseñan con pasión sabores cotidianos que podemos llegar a realizar en la comodidad de nuestra cocina. La receta para cautivar al lector es mezclar un poco de historia, palabras simples, hacer un plato contado con las anécdotas que esconde la vida y que alguien pueda contar con gracia. Estos son los ingredientes perfectos, que se convierten en un deleite para quienes las leen todos los domingos.
Me refiero a las anécdotas de la vida. Leí en una entrevista que se le hizo que él tenía muy buena memoria y que casi no recurría a libros para hacer sus críticas, porque los olores y sabores lo transportan a distintas etapas de su vida.
Esta columna trae un valor agregado que es la historia que hace mucho más entretenida y ágil la columna, no se trata de criticar solamente sino de que además aprendamos un poco de donde proviene lo que vamos a cocinar.
Un ejemplo de esto es la edición del pasado domingo 1 de abril, donde nos relata lo entretenido que es salir a comer, pero nos recuerda a la vez el origen de este hábito, siendo que en la antigüedad lo más rico eran las comidas caseras.
Al revisar la historia nos encontramos con el verdadero Ruperto de Nola o Mestre Robert, autor en el siglo XV del “Libre del Coch”, o libro de guisados para el Rey Fernando de Nápoles.
Volviendo al siglo XXI al leer las columnas de Ruperto podríamos pensar que es un chef de las mejores elites, pero al averiguar un poco de su vida nos encontramos con la sorpresa de que es un destacado académico, abogado, magíster en sociología y que se dedica a la crítica culinaria, siendo parte del círculo de cronistas culinarios de Chile, en el que es presidente.
En su columna invita a probar y experimentar distintos sabores de nuestro país y de otros lugares del mundo. Nos hace viajar con sus palabras, su forma de escribir simple, sin mayor complejidad cautiva hasta el menos experto.
Sus comentarios enseñan con pasión sabores cotidianos que podemos llegar a realizar en la comodidad de nuestra cocina. La receta para cautivar al lector es mezclar un poco de historia, palabras simples, hacer un plato contado con las anécdotas que esconde la vida y que alguien pueda contar con gracia. Estos son los ingredientes perfectos, que se convierten en un deleite para quienes las leen todos los domingos.
Me refiero a las anécdotas de la vida. Leí en una entrevista que se le hizo que él tenía muy buena memoria y que casi no recurría a libros para hacer sus críticas, porque los olores y sabores lo transportan a distintas etapas de su vida.
Esta columna trae un valor agregado que es la historia que hace mucho más entretenida y ágil la columna, no se trata de criticar solamente sino de que además aprendamos un poco de donde proviene lo que vamos a cocinar.
Un ejemplo de esto es la edición del pasado domingo 1 de abril, donde nos relata lo entretenido que es salir a comer, pero nos recuerda a la vez el origen de este hábito, siendo que en la antigüedad lo más rico eran las comidas caseras.
Elegí a de Nola porque tiene una creatividad a la hora de escribir. Me pareció interesante conocer la persona que esta detrás del seudónimo, debido a que los domingos leo su columna, creo que muchos de los que leen, piensan o creen que es chef o periodista, pero no lo es, es abogado. Bueno creo que eso ayuda a que tenga facilidad con las palabras.
Él hace que su columna atraiga al lector, contando entretelones de sus viajes que el ha realizado o simples anécdotas de personajes conocidos lo que hace que den ganas de seguir leyendo. Su forma sutil de criticar comparando situaciones cotidianas con hechos pasados es muy interesantes.
Y el toque final es la receta que da señalando el personaje que la realizó. Para la gente que gusta de la historia es un agrado poder conocer otra faceta de estos personajes medievales o de nuestra historia criolla y más aún si se puede lucir con una receta de estos personajes.
Él hace que su columna atraiga al lector, contando entretelones de sus viajes que el ha realizado o simples anécdotas de personajes conocidos lo que hace que den ganas de seguir leyendo. Su forma sutil de criticar comparando situaciones cotidianas con hechos pasados es muy interesantes.
Y el toque final es la receta que da señalando el personaje que la realizó. Para la gente que gusta de la historia es un agrado poder conocer otra faceta de estos personajes medievales o de nuestra historia criolla y más aún si se puede lucir con una receta de estos personajes.
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